EL TEATRO COMO HERRAMIENTA PEDAGÓGICA
"La obra del hombre no es más que un largo camino
para encontrar a través del arte
las dos o tres imágenes sencillas y grandes
sobre las cuáles el corazón, una vez, se abrió ...
L'Envers et I'endroit, Albert Camus.
¿Podemos enseñar el teatro? ¿No parece contradictorio en sí intentar enseñar
lo que varias personas definen como un arte de l litigio, de la puesta en duda ,
de la polémica, de la refutación o de l rechazo? ¿Permitir un litigio que podría
fomentar la anarquía no es lo contrario de las metas de la enseñan za que
pretende formar ciudadanos respetuosos con las leyes? Quizás son preguntas
complicadas de responder y es la razón por la cual algunos dirán que e l
teatro no se puede enseñar y que hay que dejarlo fuera de la escuela.
Los más radicales, y son varios, opinan que llevar el teatro a la escuela para
intentar enseñarlo es un acto mortal. Llevar e l teatro a la escuela es matarlo
porque la escuela lo desvía de su verdadera función para convertirlo en un
aburrimiento, y no es gratificante para el alumnado sino moralista. Por otra
parte, llevar la escuela al teatro es una actividad apremiante que no dispone
al espectador joven a recibir el espectáculo de una forma adecuada y no
permite entender la mera función del teatro en la sociedad.
No queremos comentar estas opiniones, sólo intentamos demostrar la
diversidad de percepciones del teatro y de la enseñanza. Quizás son dos
mundos diferentes y parecidos que se conocen mal porque pocas veces hemos
te nido la oportunidad de unirlos. Sería necesario un estudio de la filosofía
de la enseñan za, del teatro y de la enseñanza del teatro para explicarlo bien .
Lo cierto es que el teatro es una materia compleja que necesita distintas
formas de trabajar con múltiples medios para conseguirlo.
Sin lugar a dudas, si nos esforzamos en modificar el sistema escolar
cambiando la forma curricular, la formación de los enseñantes y los métodos
pedagógicos, incluyendo los aspectos arriba mencionados, antes o después
llegaremos a mejorar el lugar del arte en la sociedad, ya que hay una relación
de causa efecto.
La acción educativa toma raíces en la enseñanza pero se prolonga en la
forma de un proyecto cultural. En la acción educativa se trabaja con gente
del mundo exterior de la escuela. Esta gente aporta su experiencia y su
competencia. El encuentro teatro-escuela depende de la naturaleza y de la
calidad de la formación artística de los enseñantes.
Uno de los aspectos fundamentales del papel del arte en la educación se
sitúa en la relación de los jóvenes con el teatro.
Para pasar de la utopía a la realidad la formación de los enseñantes debe:
o inscribir el arte y la cultura en el proceso de formación,
o no considerar la concepción de la intervención artística en la escuela
sólo como un instrumento pedagógico,
o rechazar la idea de considerar la práctica artística solamente en la
escuela, organizando diferentes proyectos culturales comunes con los centros
culturales, museos, bibliotecas, servicios sociales ...
o suscitar la creación de un lugar de intercambios culturales durante y
después del horario escolar.
Porque cuando se hace teatro fuera de los muros de la escuela se representa
y se muestra una filosofía de vida ante un público. Se trata de hacer una
presentación pública de una concepción artística desde el punto de vista de
una compañía teatral. Sin embargo, cuando se hace teatro en la escuela
intentamos compartir una filosofía de vida con un grupo de estudiantes. Se
trata más de un trabajo educativo que artístico, pero, a pesar de todo, a veces
se puede llegar a un ni vel artístico bastante bueno.
¿Qué ventajas aporta el teatro?
Tanto la aplicación del teatro a otras materias como la asignatura de Teatro en sí misma, ofrecen un gran número de ventajas a los estudiantes que nos hacen plantearnos la importancia de estas prácticas. Entre ellas, destacan:
- Potencia las relaciones personales con sus compañeros y con los adultos, favoreciendo la formación integral del niño como ser social.

- Al perder el miedo a hablar en público, el teatro fomenta la confianza en uno mismo y aporta una mayor autonomía personal, ayudando a los más tímidos a superar sus miedos. Además, mediante la adopción de diferentes roles y personajes, el teatro es la mejor herramienta para que el niño pueda mostrar sus sentimientos e ideas, y haga público especialmente aquello que le cuesta verbalizar.
- Desarrolla la empatía, ya que enseña a los más pequeños a ponerse en el lugar de otras personas diferentes a ellos. Al ponerse en la piel de diversos personajes, los estudiantes pueden experimentar lo que se siente en situaciones que quizá no podrían haber vivenciado de otra forma.



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